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jueves, 28 de octubre de 2010

Nueva Escocia parte 2

Después de la cena del miércoles. Les pregunte a Larry y Lucile cómo hacer para conseguir langosta para la cena. Que no me quería ir de Nueva Escocia sin comer tan delicioso fruto del mar que además es considerado un manjar exquisito. Y tras varias recomendaciones de donde buscar y como hacerlas, me dijeron que era recomendable pedir que las cocinaran en la tienda donde las comprara porque si no el olor queda en la casa por unos días y que al final las terminas comiendo frías así que no cambiaba mucho el que las cocinaran en la tienda o no.

Pero no habíamos terminado de hablar cuando Larry me dice, yo las consigo, vos anda y disfruta de tu día y yo compro langostas para la cena, y también fue recomendación de ellos no preparar nada más que una ensalada, que esa es la forma de comer la langosta. Solo con manteca derretida y un poco de pan.

Así que el jueves me fui a recorrer la parte oeste de Nueva Escocia, fui a la parte en donde se dan las mareas más altas del mundo, aunque me explicaron que no es altas en profundidad, sino que es altas en lo mucho que el agua retrocede o avanza, dependiendo si está subiendo o bajando obviamente.

En el camino a la playa de Bloomidon, y ya cerca de la costa, me encontré que las gran mayoría de los canales por donde fluyen los ríos estaban húmedos pero sin más que un hilo de agua fluyendo en el fondo. Esto se debe a que debido a la fuerza de las mareas, cuando estas están a su máximo, inundan los canales de los ríos al punto de formar verdaderas corrientes que remontan el cauce del rio por varios kms, invirtiendo el verdadero fluir del agua en el proceso. Esa fue la primer señal del poder de las mareas atlánticas.

También en el camino a la playa, pase por un punto turístico aparentemente situado en la cima de la “montana norte” pero que es una formación tan antigua que no es muy alta pero como el resto de la provincia es tan plano y esta tan al nivel del mar que parece que subieras el Everest y podes ver muchos kms a la redonda. Nuevamente me encontré con las tierras rojas que había visto en la Isla Príncipe Eduardo.

Vistas desde el "punto de vista" en la montana norte

De ahí me fui a la playa, sin tener idea de la si la marea estaba subiendo o bajando. Pero ni bien llegue al estacionar la camioneta frente al océano aunque todavía a cierta distancia, me di cuenta de que la marea estaba bajando, porque en menos de 2 minutos vi como una piedra emergía del agua. Era como si alguien hubiera sacado el tapón del océano como en los dibujitos, aun a la distancia podías ver el agua retirarse, y ahí me acorde de un comentario de Larry, que me dijo que si caminas bien despacito, o nunca llegas al agua o nunca salís del agua. Yo pensé que estaba exagerando un poco pero no era tal cual.

Pero yo no me iba a quedar sin ir hasta el agua, así que arranque a caminar, debo de haber caminado fácil 1 km o más para finalmente llegar al agua, pero cuando llegue, la marea estaba subiendo, y es impresionante lo rápido que sube, además con las pequeñas depresiones que hay en el suelo, hay veces que parece que el agua no ha pasado la línea por donde estas, pero cuando te das vuelta te encontras que estas en una pequeña isla.

Huellas llegando al atlantico con la marea baja tuve que caminar un km extra!!!!


Así que tras un pequeño video apreciando la velocidad del cambio, me volví a la costa, o mejor dicho volví a la única salida que había de la playa porque esta playa solo era accesible por una escalera ya que los barrancos que la rodeaban eran muy grandes como para salir de otro modo.

Barrancas en la playa Bloomidon


Tras dejar las mareas detrás, me fui a otro parte de la costa, a un pueblito llamado Northerville, pequeño pueblo pesquero, en donde el puerto al estar todavía la marea baja, parecía que los habían construido muy lejos del agua por error, ya que los barcos estaban amarrados pero estaban enterrados en el barro del fondo de la bahía como 4 metros o tal vez más por debajo del nivel del puerto.

Marea baja en el puerto de Northerville

Vistas en Norhterville


Después de sacar unas fotos del pueblo, me fui a un sitio histórico llamado Grand Pre que es famoso porque en algún punto de la historia canadiense, echaron a todos los francés que no querían jurar alianza a la corona británica, transportándolos a EEUU o a Francia y prohibiéndoles el regreso, aunque muchos regresaron unos años después, otros nunca regresaron y algunos hasta lograron quedarse sin ser deportados.

Tras una visita rápida, porque no había mucho para ver ya que eran todas cosas arqueológicas cerradas al público y lo único que podías ver eran fotos y dibujos de cómo se supone era la vida en aquella época, lo único que había abierto al público es una iglesia que reconstruyeron basados en los documentos del sitio. En si un embole, menos mas que no pague entrada porque si no me iba a enojar jijijiji.

Estatua en Gran Pre

Y de ahí me volví a Dartmouth, pero me fui con acompañante porque en el camino desde Northville hasta Gran Pre había levantado a un veterano que estaba haciendo dedo en la ruta y lo deje en la ruta principal para ir a Halifax cuando fui a Gran Pre, pero lo volví a encontrar no muy lejos de donde lo deje y lo lleve hasta cerca de la salida para Halifax en donde espero haya podido encontrar alguien que lo llevara porque el pobre veterano no podía ni con las patas jijiji. Con decirles que le llevo como 1 minuto subir a la camioneta y acomodarse en el asiento, menos mal que yo no tenía apuro ninguno.

Una vez en la casa de Larry y Lucile, llego el gran momento de saborear una deliciosa langosta atlántica. Pero con Larry decidimos esperar a que Lucile llegara de trabajar para cenar todos juntos. Llegada la hora de la cena nos preparamos para el festín, porque comer langostas es toda una ciencia.

Primero precisas, pinzas para romper la tenazas de la langosta, unos cositos que parecen escarbadientes de metal para poder sacar hasta el último pedazo de carne de la coraza, grandes bolsa de plástico para poner los restos, muchas servilletas para limpiarte las manos del enchastre, plato con manteca derretida para sumergir la carne a medida que la vas sacando del caparazón y por supuesto las codiciadas langostas.

La idea era sacar unas fotos de como comíamos las langostas pero era tanto el enchastre que se van a tener que limitar a una descripción muy básica de tan suculenta cena.

Las langostas para la cena de mi cumple

Primero hay que arrancar las tenazas, luego cada una de las otras patitas, tras haber hecho eso se procede a partir la langosta a la mitad. Una vez que esta todo en partes, se saca la caparazón de la parte anterior y encontras un poco de carne entre lo que serían las costillas, aunque si el tamaño de la langosta no es muy grande no hay mucho que rescatar de ahí, luego de sacar esa carne, se prosigue con las patitas, a las cuales le sacas la carne chupando y mordiendo por fuera para hacer subir la carne hasta la apertura que queda de donde estaban unidas al cuerpo, poca carne pero muy sabrosa. Pasado el trabajo más grande para obtener la menor cantidad de carne, pero con el objetivo de no desperdiciar nada, procedimos con las tenazas, acá ya hay más carne aunque hay que tener cuidado al romperlas con unas pinzas o con un cascanueces, porque si no tenes cuidado te pasa como a mí que me corte el dedo gordo, la carne de las tenazas es más grande y ya da para sumergirlas en la manteca derretida que le da un toque especial al sabor de la langosta. Tras haber comido cada pedacito de carne del resto del cuerpo pasas a la cola, que es donde está la mayor parte de la carne y que por tradición se deja para el final, ahora hay dos maneras de extraer la carne de la cola, una es con un tenedor se empuja la carne desde la parte inferior tras haber removido una especia de aletas que tiene la langosta al final de la cola, en las cuales hay un poco de carne que se consigue de la misma manera que las patitas chicas, mordiendo y chupando hasta la última gota de carne. O sino usando ambas manos apretas la langosta sobre sí misma para romper la parte inferior de la caparazón y después que la quebraste desde un extremo al otro, la podes levantar y acceder a la deliciosa carne que esta oculta y esperando ser liberada. Y disfrutando de los últimos bocados y de la amena charla durante la cena les comente a Larry y Lucile que esa noche también era mi cumpleaños y que no les había querido decir nada porque no quería que se complicaran mucho haciendo nada especial y que les agradecía mucho su hospitalidad.

La grande es la mia, casi un kg

Video de las langostas y los preparativos para deleitarnos, Lucile esta derritiendo la manteca

A la mañana siguiente tras un rico desayuno salí rumbo al oeste para volver a Edmonton en donde me tomaría el avión para volver a Inuvik.

Pero antes de dejar Nueva Escocia atrás me quedaban dos paradas por hacer, la primera era una quesería artesanal de queso Gouda, pero me tuve que conformar con comprar una hormita de queso y seguir viaje porque no había nadie para hacerme una visita guida, y la segunda parada fue a una granja que produce miel de maple, producto emblema de Canadá, el detalle es que la miel de maple solo se produce en la primavera siendo las condiciones ideales un día de sol procedido por una noche bien fría que hace que la savia dulce fluya más fuerte logrando así una mayor cantidad de la famosa miel de maple. Pero aunque el tiempo no era el adecuado el dueño de la granja fue muy amable y me mostro las maquinarias y me explico todo el proceso y como la tecnología ha logrado que sea más fácil y más exacto todo el proceso. Todo gracias a que Larry y Lucile han estado comprando productos de esta granja por los últimos 20 años y que no solo compran para su uso personal sino que compran para amigos y parientes.

El proceso para hacer la miel de maple comienza al final del invierno en donde taladran agujeros de unas 2 pulgadas de profundidad en cada uno de los 18000 árboles que tienen, y de cada agujero sale una manguera que a su vez se conecta a un tanque de almacenamiento, como los arboles de esta granja están en la ladera de una colina todo funciona por gravedad, así tienen varios tanques de almacenamiento en pequeños galpones en donde almacenan la savia que sale de los árboles. Dependiendo mucho del clima es la cantidad de savia que juntan cada día, también a medida que avanzan las estaciones el contenido de azúcar en la savia disminuye, siendo el promedio del comienzo de la primavera entre un 2.4% y 2.7%.

Así recolectan la savia todos los días y la llevan al galpón en donde es procesada dentro de las 24 horas de haber sido extraída.

El proceso de extracción ha cambiado un poco con la tecnología pero básicamente sigue los mismos principios, hoy por hoy usando una máquina de osmosis invertida extraen gran cantidad de agua, obteniendo agua pura que es luego usada para limpiar las máquinas y tubos al final del día. Es la misma máquina que utilizan los grandes cruceros para hacer agua potable del agua marina y de mantenerse en un circuito cerrado el agua podría ser comercializada como agua destilada. Al pasar por la maquina queda en una concentración de entre 20% a 25%, y la razón por la que no utilizan la máquina para reducir más la concentración de azúcar es que a mayor concentración más tiempo lleva en procesar los miles de litros que procesan.

De la máquina de osmosis invertida pasa a una caldera que cocina la savia hasta evaporar el agua dejando la solución a un 66.7% de azúcar, esa es la concentración ideal pero 66.6% hasta 66.8% es aceptable. Para saber la concentración de azúcar utilizan termómetros y un barómetro, ya que pequeñas diferencias en la presión ambiental cambian la temperatura final para la concentración ideal.

Luego de alcanzar la concentración ideal, es pasado por otro filtro y de ahí se embotella y vende.

También obtienen otros productos como ser la manteca de maple, que es la miel con una mayor concentración de azúcar para lo cual la colocan en otra caldera de menor tamaño y continúan su cocción, y si evaporan toda el agua obtienen azúcar de maple.

Y eso a grandes rasgos el proceso que lleva desde la savia del árbol de maple hasta la famosa miel de maple. Lástima que no estaban funcionando y estaba todo medio guardado así que no pude sacar fotos, tal vez la primavera que viene….

Y así fue que deje Nueva Escocia. También pase por New Brunswick y llegue hasta la ciudad de Quebec en donde pase la noche, al día siguiente me fui a encontrar con Evan en Montreal. Pero eso lo dejo para el próximo artículo porque ya hace rato que no subo nada. Espero subir el resto de mi regreso a Inuvik y mis primeros días a Inuvik pronto.

Otono en la ciudad de Quebec

Gracias por leer

Juan

sábado, 16 de octubre de 2010

Nova Scotia parte 1

Saliendo de la Isla Príncipe Eduardo me dirigí rumbo a lo que me había propuesto como meta para antes de volver a Inuvik. Hablo de New Foundland. Lo bueno como ya les había contado de la Isla Príncipe Eduardo es su tamaño, siendo esta la más chica de todas las provincias canadienses. Pero las otras dos provincias que me separaban de mi destino, no son muy grandes tampoco así que ya faltaba poco para llegar, yo no lo podía creer, tras más de tres meses desde que salí de Edmonton, y tras innumerables aventuras y andanzas, y mucha gente en mi camino, y hasta “haber perdido” dos semanas arreglando la camioneta, finalmente está a un día manejando del Océano Atlántico. La verdad que tengo que decir que estaba bastante orgulloso de mi pequeño logro. Más porque todavía faltaba volver hasta Edmonton para pasar el invierno en Inuvik y de ahí volver a la camioneta y arrancar rumbo al sur….

Pero como es ya costumbre en el viaje, cada vez que tengo un plan este parece no querer consolidarse, porque cuando llegue al puerto desde donde sale el Ferri que me llevaría a New Foundland, único medio de transporte en el cual podía cruzar con la camioneta, me entere que tras la tormenta originada por el Huracán Igor, uno de los ferris había sido dañado y los otros estaban totalmente reservados hasta el 21 de Octubre, channnnnn!!!! Por suerte hasta ese segundo yo no tenía idea de que día era a esas alturas y no me dieron tiempo de darme cuenta que yo iba a estar volando para Inuvik el 24, pero me pincharon la burbuja enseguida cuando me dijeron “hoy es 7, o sea que la próxima reserva disponible es en 2 semanas”, todo eso mientras me miraban el mapa en la camioneta. Yo tratando de apelar a algún vestigio de suerte que anduviera suelto por ahí, les pregunte si había alguna forma de pasar antes, pensando que tal vez alguien podía cancelar o que había otro barquito solo para gente que se animara a preguntar… Pero no, no hubo suerte, no había más barcos que los ferris, y el tema era que estaban pasando muchos camiones con materiales para reconstruir las rutas y la infraestructura danada por el huracán. Y había una lista de espera por si alguien cancelaba la reserva, así que decidi que este ano no iba a ir a New Foundland, y tal vez el año que viene intente de nuevo…. Porque no me iba a pasar 2 o 3 días esperando a ver si podía pasar.

Llego lo hora de hacer nuevos planes, opciones, recorrer Nueva Escocia y comenzar mi retorno al oeste, o llamar a los padres de la novia de uno que conocí en Edmonton en las prácticas de los botes. Resulta que Kathleen, el día que me hicieron una despedida en Edmonton, me dijo que si pasaba por Dartmouth en Nueva Escocia, ciudad donde viven los padres, y si quería que sus padres no tenían problema en darme alojamiento. Así que tras más de 3 meses de esa oferta los llame por las dudas, a ver si podía pasar a darme una ducha y tal vez dormir en una cama un poco más cómoda que la de la camioneta y con suerte ligar una comida gratis jijijiji.

Pero cuando los llamo me entero que ellos con gusto me dejaban quedarme en su casa, pero……. Que ellos iban a ir a una boda por el fin de semana y que recién volvían a su casa el domingo a la tarde…. Otro channn…

Así que decidi ir rumbo norte dentro de la provincia de Nueva Escocia, en donde está el parque nacional Cape Breton. Una vez en el norte de Nueva Escocia, estacione la camioneta en un estacionamiento en la ruta, como ya era la noche y estaba lloviendo me acosté a dormir enseguida. A la mañana siguiente cuando me desperté me di cuenta realmente de donde estaba. Resulta que había estacionado en frente a una playa en el en Atlántico, y también era el comienzo de una caminata que llevaba a un pueblito y que iba junto al océano. La verdad que el lugar estaba muy lindo, pero el detalle fue que se pasó lloviendo todo el viernes, peor aún. Llovía por 30 min y paraba por 10 y hasta salía el sol pero cuando yo me disponía a salir para hacer la caminata que me llevaría unas tres horas, volvía a llover. Así que me pase todo el día viernes encerrado en la camioneta, leyendo un libro, mirando las olas romper en la costa y sobre todo observando a la gente llegar en sus vehículos, sacar una fotos y seguir su camino. Y me di cuenta que a pesar de tener mis días contados antes de volver a Inuvik, aún me podía tomar mi tiempo para pasarme todo un día sentado en el mismo lugar haciendo nada y disfrutando del viaje. Y me pregunto si esta gente que estaba de vacaciones realmente llegan a descansar, parece que ni siquiera de vacaciones la gente puede parar y realmente apreciar el mundo que los rodea, pareciera que todo el mundo está siempre apurado y tratando de llegar a algún lado, cuando lo más lindo de viajar no es llegar al destino sino el camino en sí, si no me creen mírenme a mí que tengo como destino llegar a Uruguay pero en 4 meses que voy de viaje, en realidad estoy más lejos de cuando empecé jijijiji. Pero no desesperen que ya voy a llegar….

Así se me paso el viernes, el sábado finalmente el clima me permitió hacer la caminata aunque camine bajo la lluvia por la primer media hora y después otros 10 minutos más adelante pero buen valió la pena. Las vistas eran muy lindas y valió la pena la espera.

Después de la caminata, finalmente me bañe en el atlántico, todos los que estaban en el estacionamiento me miraban como si estuviera loco, pero la verdad el agua estaba bien templada, y no me dio frio para nada. Aunque solo me bañe por unos segundos, pero ahora puedo decir que fui de océano a océano y que me sumergía en las aguas de ambos.

Vistas de la costa atlántica desde la caminata

El tipito en el Atlántico, el 8 de Octubre del 2010!!! Con 10 grados

Después de la nadada, emprendí mi camino al sur, con la idea de llegar a Halifax y pasar el domingo explorando la ciudad esperando a mis nuevos anfitriones. Pero resulto que la gente en Nueva Escocia son tanto o más malos manejando que yo, porque por muchos ms la ruta está llena de curvas y no se puede pasar y aunque el límite de velocidad era 90 km/hr tuve que seguir a varios vehículos a 60 km/hr por muchos kms y lo peor era cuando intentaban dejarme pasar y trataban de orillar y disminuían más si eso es posible, pero la ruta siendo tan estrecha no dejaba mucho espacio para pasar sin invadir el carril contrario y con tantas curvas no me quería arriesgar pero se ve que los otros choferes no se daban cuenta de que no los podías pasar en esas condiciones y después en estrechos rectos en donde tal vez los hubiera podido pasar no me daban paso y hasta aceleraban un poco, solo lo suficiente para que yo no los pudiera pasar, así fue que para hacer 400k me llevo 6 horas!!!! Yo me quería matar, un embole de la masita, y yo que pensaba que yo era el vehículo más lento en las rutas canadienses y el pero conductor también jijiji.

Pero al final llegue a Halifax, ya era tarde así que pase la noche en el estacionamiento de Wal-Mart. El domingo me desperté tarde y di una vuelta por Halifax pero la verdad que no vi ni mucha gente ni nada interesante en la ciudad o al menos no para mí.

A la tarde llame a Larry y Lucile y me dieron las indicaciones para llegar a su casa. Al llegar me recibieron como si me conocieran desde toda la vida, hasta me dieron una copia de la llave de la casa. La verdad que Larry y Lucile me trataron como un rey, gracias a dios esa a ha sido la constante de toda la gente que me ayudado de una u otra manera durante el viaje y por eso estoy muy contento y agradecido con todos, y me dieron una clase de geografía de Nueva Escocia, comentándome los lugares que debería visitar y las cosas que había para hacer. Así que tras un muy rica cena, nos fuimos a dormir. Preparándonos para el día siguiente que era el Día de Acción de gracias y para el cual me había invitado a pasar junto a su familia al medio día que iban a celebrar con una gran comida como es costumbre. Así que el lunes tuvimos un gran almuerzo con toda la familia y lo pase muy bien.

Tras una sustanciosa comida, Larry y Lucile me llevaron a la playa de Lawrencetown, que es muy popular para hacer surf. Y en donde vimos a un par de decenas de personas practicando dicho deporte. La tarde estaba muy linda y lo pasamos muy bien. Para el martes ya tenía mis planes, más bien ya tenía planes para toda la semana que me iba a quedar.

Lucile, asando cerdo y vegetales para la cena, que rico!!!!

Para arrancar mi estadía en Dartmouth que es en realidad donde está la casa en donde me estaba quedando, fui a una práctica de los botes dragón con un grupo que practica en el lago que está cerca de la casa. El pequeño detalle es que esta gente se lo toma mucho más en serio de lo que nosotros en Edmonton, y así que me encontré con un grupo de gente que como practica final, ya que estaban a punto de sacar los botes del aguan antes de que se empezara a congelar el rio, remaron 40 minutos sin parar, y siendo que yo nunca había remado más de 5 minutos sin para en las prácticas de Edmonton, me encontré que por los siguientes 3 días más de la mitad de los músculos en mi cuerpo estaban o doloridos o acalambrados jijiji, pero valió la pena y lo pase muy bien.

El martes arranque yendo a la parte sur este de la provincia, visitando El Cabo Peggy, que es muy conocido por su faro y por la formación rocosa que es característica del desgaste causado por los glaciares mucho miles de años atrás…

Vistas del pueblo en el Cabo Peggy

Vista desde el Faro

El Faro en el Cabo Peggy

Desde El Cabo Peggy, me fui a la ciudad de Lunenberg, que es hogar del “bluenose II” que es una réplica del “bluenose” que era una goleta pesquera que gano muchas carreras en los años 20’ y 30’ y que está inscripta en las monedas de 10 centavos canadiense. Lo más llamativo del asunto es que el “bluenose” original hacia el final de sus días fue enviado a Haití en donde se hundió durante una tormenta. Y si bien la réplica puede ser visitada en el puerto de Lunenberg, resulto que cuando yo fui a la ciudad se habían llevado la Goleta para restaurarla y el proceso les va a llevar como 10 meses así que me tuve que conformar con ver un modelo a escala…

El modelo de escala del "bluenose"

El "Bluenose" reina de la flota pesquera del Atlántico Norte, fue una goleta de 285 toneladas diseñada por William J. Roue de Halifax, y construida con materiales de Nueva Escocia por Smith and Rhuland en Lunenberg. Navegando por primera vez en 1921, "ella" gano el trofeo "Herald", emblemático trofeo del campeonato internacional de la flota pesquera. Invicta en sus aguas nativas, defendió su título en 1922, 1923, 1931 y 1938, convirtiéndose en un símbolo de orgullo nacional. Tras haber adquirido renombre como una goleta de trabajo, el "bluenose" fue destruida y perdida en Haití en 1946.

Barcos en la bahía de Lunenberg

De regreso a la casa de de Larry y Lucile, me entere que ellos como tradición se reunían con la familia los miércoles a la noche para comer pasta, así que yo me ofrecí a cocinarles mis ya conocidos tallarines caseros y unas pizzas caseras también ya que estábamos, y lo más gracioso fue que tras tener que insistirles que no era ninguna molestia y que más bien era un placer poder cocinarles, me dijeron que iban a tener que enviar otro mail para avisarle a todos que les esperaba un plato especial y pasamos de ser tal vez 4 o 5 a 12 personas para cenar… Pero bueno la comida quedo muy rica al menos eso fue lo que todos me dijeron.

Pero antes de pasar al jueves, les tengo que contar lo que hice el miércoles. El miércoles decidí ir a la parte centro este. Pasando por la casa de Cindy y James (James es el hermano de Larry y Cindy es su señora) ellos viven en una casa junto al lago en donde Cindy tiene un montón de gallos y gallinas de diferentes especies, algunos bastante comunes pero varios me llamaron mucho la atención.

Gallos, gallinas y pollitos en la casa de James y Cindy

Después de la visita a la casa de Cindy y James, me fui una playa llamada Clam Harbour, en donde camine otro rato y prendí otro fuego y me quede un rato disfrutando de las vistas y de la brisa marina y sobre todo del sol, que seguro lo voy a extrañar en el ártico….

Playa en Clam Harbour

Después de Clam Harbour, me fui a otra playa en Taylor Head, que es otro parque nacional. Y de ahí a la casa de Larry Y Lucile a cocinar para todo el mundo.

Playa en Taylor Head

Tras hora y media cocinando pasta y pizza, con opción de salsa vegetariana porque había dos vegetarianos en la comitiva. Nos sentamos todos a disfrutar de una gran cena familiar y lo pasamos muy bien.

Pizza, pasta y buena conversación...

Bueno como ya se habrán dado cuenta ando medio vago para subir cosas al blog, pero es que ya verán que estado a las corridas y muchas horas manejando y desde que llegue a Inuvik, he estado ocupado poniéndome al día y trabajando mucho, así que ya les terminare los cuentos de Nueva Escocia y del resto del viaje hasta Inuvik en unos días.

Gracias por leer

Juan